lunes, 3 de octubre de 2011

Escaleras en el abismo: Movimiento Estudiantil de 1968: 43 años de recuerdos




“Las calles son canales extensos y los canales están llenos de sangre y cuando los drenajes por fin formen costras, todas las sabandijas se ahogarán.” – Rorschach, Wacthmen

¡Dos de octubre no se olvida! Y más recientemente “Ni se perdona”. Yo me pregunto, entonces, qué sucede con los meses anteriores a la masacre de Tlatelolco. ¿Hasta cuándo trascender ese dolor a un motivo de cambio, de mejoría, de re-evolución y no sólo como denotación de odio o de fotografía perdida en algún lugar del disco duro entre el resto de documentos? El Movimiento Estudiantil no fue el 2 de octubre, ni siquiera esta fecha fue el final de aquél y, sin embargo, fue el día –uno de varios– que las calles se llenaron de sangre; fue la fecha que dejó una de las cicatrices más profundas en México.

“Las bocas de los muertos nos escupen/ una perpetua sangre quieta” – Jaime Sabines, “Tlatelolco 68”.

No malentiendan. No quiero decir que lo ocurrido se relegue al infinito compendio de los Anales de la Historia. Cosas así no se olvidan, pero sí se resignifican, en el mejor de los casos, cuando no quieren manipularlo.

“Confiaremos en la mala memoria de la gente, /ordenaremos los restos, /perdonaremos a los sobrevivientes, /daremos libertad a los encarcelados, /seremos generosos, magnánimos y prudentes.” – Jaime Sabines, “Tlatelolco 68”.

Como dato curioso, expongo mi asombro por aquellas personas que consideren correcto el acto de Ordaz del 2 de octubre del 68. Quizá esto fue lo que me motivó a escribir mi breve nota. Por cualquier lado que se mire, maquinar un escenario donde todos disparen contra todos es resultado de una mente perversa, o bien, de una presionada por las grandes potencias mundiales que miran con disgusto lo que sucede en el país vecino, en el patio trasero. Es de dominio público que los Estado Unidos sigue de cerca las actividades extranjeras, sobre todo de aquellas naciones revoltosas. ¿Es necesario pensar en los recientes acontecimientos de África?
¿De qué srive quedarse en la trinchera del recuerdo si lo único que se hará es volver a la herida? Repito, el 68 no sería lo que es sin los ideales mundiales de la década, sin la confianza en un futuro que jamás llegaría, sin el espíritu revolucionario, sin los sueños, sin el trabajo en equipo, sin la protesta, sin Tlatelolco y lo que vino despúes.

“Hasta hoy no hemos recibido otra respuesta que el aumento de represión, las amenazas y las calumnias que pretenden cambiar la opinión pública para volverla desfavorable a nosotros” - Luis González de Alba, Los días y los años

Todorv dice que los sobrevivientes de alguna catástrofe deben esparcir la información para poder salvar más vidas. Muchos, en este caso del Movimiento Estudiantil, lo han hecho en demasía: novelas, crónicas, poesía, testimonios. Nosotros, su receptores, ¿qué es lo que hemos hecho, a 43 años de ocurrido, con todas esas letras que pretender salvarnos?

Rolando R. Vázquez M.

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