martes, 3 de diciembre de 2013

De algunos ingenuos y el recorte presupuestal a la cultura

Más allá de los tres libros de Enrique Peña Nieto


Por: Flora Ayala de la Torre

El 30 de Septiembre de este año, Enrique Peña Nieto propuso un recorte en el presupuesto a cultura de casi 4 mil millones de pesos. Sin embargo, la Secretaría de Hacienda para el 20 de Noviembre confirmó que dicha notificación no era verdad y que en realidad el presupuesto federal destinado a infraestructura y política cultural del país para el próximo año asciende a 18 mil 347 millones de pesos, lo que significa un crecimiento de 3.4%, 600 millones de pesos más respecto a 2013. Hasta aquí, todo parece normal, y los agachados seguirán agachados, y los marchistas seguirán marchando, pero ¿qué hay detrás de todo esto?
Según lo aprobado por la Cámara de Diputados y formalmente afirmado por dichos, el presupuesto en realidad se repartirá equitativamente entre los distintos Estados de la República. Pareciera que esto resulta "normal” y que está bien. Sin embargo, si nos asomamos a los datos, instituciones como Canal 22, el Centro de Capacitación  Cinematográfica, Instituto Mexicano de Cinematografía, Radioeducación, y Educal se verán afectadas con estos cambios. No obstante y más allá de las modificaciones previstas, de los chistes en internet haciendo hincapié en que Enrique Peña Nieto es un iletrado, la vuelta de ojos, más bien, recae nuevamente no sólo en quien lo eligió –que lo legitimizó-, sino, a su vez, en los ingenuos que siendo letrados –intelectuales, artistas-  tienen la pueril expectativa de que su presidente y sus diputados voten y hagan cosas a favor del pueblo. Sin abundar más en esto, me parece que el punto nodal en realidad  tiene que ver con la manera en que el sistema opera. ¿Por qué repartir el presupuesto “equitativamente” entre los intelectuales estatales que no tardarán en ser zalameros? Para que sin falta les den una probadita más de esa suculenta tajada, para que realicen “sus proyectitos”, pues como dice el tan citado dicho “divide y vencerás”, y ésta es la vieja táctica Priísta. Recordemos tantas y tantas veces que el PRI ha hecho un llamado a la solidaridad y a la repartición de recursos. Veámoslos siempre “tan humanos” repartiendo recursos aquí y allá, llámenese gorras y plumas, despensas en los casos catastróficos y, en este caso, recursos para que la cultura florezca en todos los estados.
En realidad es gracioso ver la sonrisa de Peña Nieto, por lo que no estaría mal recordar que esa sonrisa –como presagio del mal- aparecía justamente en cada Estado de la República acompañado de campesinos, obreros y niños pobres. Por todos los parajes de este –en efecto- hermoso país.
Más allá de estas triquiñuelas que suceden y seguirán siendo –no seamos ingenuos-, el verdadero foco es el de averiguar el por qué los intelectuales y artistas, -como diría Tomás Mojarro- siguen pensando que el tigre se ha de volver vegetariano.
¡Oh, San José Revueltas!  ¡Acuérdate de nosotros!

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